Treinta y Seis

Yo, como toda persona nacida en este orden social irracional y decadente, tengo mis problemitas. Parte de ellos se expresan en una tendencia insoportable a catalogar todo lo que existe a mi alrededor, definirlo, nombrarlo, encuadrarlo, ubicarlo. Eso, ojo, puede ser un rasgo saludable en su justa medida. Hasta “científico”. No es el caso. Mi bandeja de correo tiene 35 categorías para archivar mensajes, creadas todas por mí, claro, sospecho, para mantener un cierto “orden” dentro del desorden reinante, y, muy importante, para no olvidar de qué se trataba cada mail recibido/enviado que me pareció importante, considerando la fragilidad de mi memoria para cumplir su trabajo. Sistemáticamente, cuando termino de leer un mail, busco en “Mover a” y elijo una de mis 35 categorías que se condicen más cercanamente con el contenido de lo que acabo de leer. Así, puede ser que se trate de un mail sobre Ecología, la Ciencia y la Política, sobre Exactas, las cuestiones Académicas de Exactas, las cuestiones Políticas de Exactas, los Cursos, el Arte, los Conflictos Estudiantiles, las cuestiones Sindicales, el Desarrollo de las Fuerzas Productivas, distintos tipos de Discusiones, (Teóricas, Políticas, Filosóficas), sobre problemas de Género, etc. Desde el 2008 a hoy tuve que agregar a mis 32 categorías ya existentes hasta ese año, 3 más: Crisis Capitalista, Levantamientos y Fenómenos de Masas. Me venía manejando al pelo con este orden: todo encajaba a la perfección en cada una de mis cajitas inventadas. Hasta ayer. Ayer, el pueblo pobre y obrero egipcio volvió a enfrentarse abiertamente con los milicos que dirigen el CSFA. Las batallas en Tahrir las pude ver por canales alternativos de tv de gente independiente porque la cobertura en vivo fue algo absurdo para la prensa burguesa (o más bien, algo que mejor no mostrarle al mundo). 10 muertos, 500 heridos y 200 detenidos es el saldo hasta ahora de estos nuevos levantamientos contra el CSFA. Y una clase obrera que aumentó su nivel de combatividad y de protagonismo político desde el 2006 al 2008 y del 2008 al 25 de enero del 2011, de enero a agosto y finalmente de agosto a septiembre, cuando el número de trabajadores egipcios que participaron de huelgas y protestas subió aceleradísimamente de 400.000 a 750.000 en sólo 1 mes.

Ayer, entonces, mientras escuchaba los cantos (no entiendo árabe, no sé qué decían en esa plaza de humo de muerte y desesperación, pero sé que eran cantos de aliento para sostener la valentía heroica del pueblo pobre y obrero egipcio frente a la brutal, desenfrenada, innombrablemente brutal represión del Ejército sobre él)  en los canales estos independientes, recibí un par de mails y envié otros sobre estos nuevos sucesos y cuando a las 2 am quise acomodarlos en las cajitas que tenía creadas… me dí cuenta que no podía hacerlo. Crisis capitalista? sí, sí, la caída del Lehman, las negociaciones en la zona Euro, las declaraciones de Cameron-Merkel-Sarkozy encajan bien ahí. Pero no, no me cerraba para esto. Fenómenos de Masas? Sí, sí, el movimiento Occupy, el fenómeno Indignados, pueden caber tranquilamente, con algunas aclaraciones y algunos resaltamientos, pero sí, les queda bien. Pero a esto no. Levantamientos? podía ser al lado de lo de Libia, incluso en enero casi que hasta lo hubiera justificado (en ese momento lo puse ahí de hecho, aunque confieso que me tentó una cierta inclinación economicista a ubicarlo en Crisis Capitalista). Pero no, después de enterarme de la creación de más de 200 nuevos sindicatos desde el 2008 a hoy, del surgimiento de Comités de Coordinación de las Huelgas, después de enterarme la cantidad de huelgas obreras y protestas y su ritmo de crecimiento y profundización de sus demandas económicas, ya no pude decirle “Levantamiento”. En realidad me venía dando cuenta desde antes, ojo, pero claro, hasta que se materializa en lo real, el “darse cuenta” no sirve mucho.

Hoy mi cuenta de correo tiene una categoría más. Es la número 36 y se llama “Procesos Revolucionarios”. No existen palabras para la alegría, inconmensurable, casi como cuando los ojos betún de Panchita me llegan con mirada de perrita bebé desde su almohadón amarillo patito, que me dio leer esa categoría nueva. Yo sabía que el de Egipto era un proceso revolucionario, desde hace tiempo. Lo vengo escribiendo en este blog y en otros lugares, pero nunca hasta ayer, había tomado consciencia completa, real, profunda, de lo que eso significa. Algo nuevo se mueve, definitivamente, en lo real, en esto real tan caótico y desordenado, turbulento. Se mueve aceleradamente. Ojalá no pase tanto, ojalá mi existencia biológica resista lo necesario para ver una nueva categoría, no importa si en mi bandeja de correo o en cualquier otra, pero en alguna parte del mundo, una categoría crezca y se despliegue con toda su fuerza, sepa acaudillar a todas las categorías, las reúna, las unifique, las centralice, las desarrolle, y le dé bases materiales a su nombre bellísimamente incomparable de REVOLUCIÓN.

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