No son “los jóvenes”. Es LA CLASE OBRERA

Perdón, pero no puedo dejar de pensar en esto.
La crisis estalla en octubre de 2008 con la caída del Lehman. Son Portugal, Italia, Grecia y España (todos los PIIGS menos Irlanda), los que registran las tasas de desempleo más altas de toda Europa desde el comienzo de la crisis. España, con el récord de desempleo de la zona euro, es la cuna del fenómeno Indignados. Grecia tiene su fenómeno “juvenil” en diciembre del 2008, por el asesinato del joven activista contra Bolonia, Alex Grigorópoulos, con los jóvenes de “la generación de los 700 euros” incendiando Atenas. Los “jóvenes de los 700 euros” son la clase obrera precarizada de Europa, que en Francia protagoniza los levantamientos de las banlieus, junto con la joven clase obrera desocupada de las barriadas obreras pobres de París. El principal problema es que la zona Euro era irreal. El Capital no colabora, o al menos, no puede sostener sus “colaboraciones” en el tiempo. La clave para entender esto es el proceso de desindustrialización del Reino Unido: qué hicieron los tipos? dijeron: no vamos a producir más manufacturas. Que las produzcan otros. Nosotros vamos a construir la “economía del conocimiento”, desarrollando la industria tecnológica y de servicios. Cerraron la mayor parte de las plantas industriales. Se quedaron sin trabajadores de los cuales extraer plusvalor absoluto. “No importa”, pensaron, “nos basta con el plusvalor relativo del que vamos a apropiarnos en base a nuestra superioridad en capital constante en relación con los PIIGS”. Pero los PIIGS se hundieron, porque llega un momento en el proceso de reproducción del Capital en que, salvo que se aumente el nivel de explotación, la tasa de ganancia cae, y con ella, caen los capitalistas. Tienen que despedir trabajadores y aumentar la explotación sobre los que quedan. Por la falta de innovación tecnológica, no pueden generar nuevas mercancías, entonces superexplotan: pegan menos por igual trabajo. Eso fue la precarización laboral, los 90. Es en el Reino Unido donde surge en octubre de 2011 el primer clon de Occupy Wall Street, en Londres y hoy existe en 10 ciudades más.
EEUU también sufre el desempleo. Las tasas más altas desde el 2008. En 50 años no hubo adelantos tecnológicos de relevancia. Y encima, con la crisis  capitalista, el Estado empezó a despedir para usar sus fondos para rescatar a la banca. Surge el fenómeno “Occupy” y Wall Street, Oakland, Atlanta, se llenan de jóvenes sin empleo que no tienen nada más por perder.
Jóvenes sin empleo. Ese es el fenómeno “juvenil” de los países centrales: el fenómeno de la clase obrera desocupada, que sale a ocupar plazas porque no puede ocupar fábricas ni servicios ni campos de siembra. Se les unen sectores de las clases medias empobrecidas que ya no cuentan con sistemas de salud ni con educación accesible y que, incluso, tienen sus edades jubilatorias aumentadas.
En Medio Oriente en cambio, son jóvenes trabajadores ocupados los que en Libia toman Ras Lanuf y Brega junto a los sectores insurrectos del ejército y pasan a controlar la producción petrolera y ponen a producir los pozos bajo su mando, durante 1 mes, aún con las bandas paramilitares de la OTAN descargando sus fusiles sobre sus familias, sus ciudades. Los jóvenes trabajadores libios pierden, Khadaffi ataca por un lado, la OTAN por el otro, y las clases medias se alían con la OTAN y negocian el precio del barril: 150.000 jóvenes trabajadores, muertos. Se pierde esa batalla. Son jóvenes trabajadores ocupados los que en Egipto toman las fábricas de Mahalla, Suez y Dahallia. Ellos son los que, sin la tradición de los sindicatos de Nasser sobre sus espaldas, quieren otra organización de su clase, y hacen sindicatos paralelos, declarados ilegales por Mubarak. Lo hacen desde el 2006. Y en el 2008 paralizan Egipto. Y en el 2011 vuelven a parar todas las textiles y a bloquear todos los puertos y Mubarak cae.
Por eso, no estamos viviendo un “fenómeno juvenil”. Estamos viviendo el fenómeno del levantamiento de la clase obrera que, donde está ocupada, para la producción, toma plazas, ocupa pozos petroleros, consigue fracturar al ejército, lucha heroicamente contra el imperialismo, da su vida por defender sus medios de producción, esos que le pertenecen históricamente porque son fruto del trabajo de su clase. Donde está desocupada, genera fenómenos de resistencia pasiva. Ocupa plazas, calles de bancos y bancos vacíos. Cuando la burguesía lo decide, saca a esa clase obrera desocupada y joven, de las plazas. La desaloja en Wall Street, en Puerta del Sol, en Oakland.
Es la clase obrera, joven, la que se está levantando en todo el mundo. No tiene partido. Eso es un problema. Por ahora viene ganando la burguesía, que sí tiene partidos y de sobra y de todas las variantes que pueda imaginarse: populistas, de centro derecha, de centro izquierda, frentes populares, bonapartismos, nacionalismos, etc.
Nunca se hizo tan evidente para el trotskismo lo urgente  de su tarea histórica: la construcción de un partido único de la clase obrera, con libertad de tendencias. Nunca fue tan evidente la necesidad de la reconstrucción de la IV Internacional.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: