Archive for septiembre, 2011

septiembre 28, 2011

Qué es el Cristinismo?

preguntaba el primer bloque de un programa del sistema de medios que es dueño varios canales de tv, varios canales de cable, varias emisoras radiales y de varios diarios de la prensa local. En la mesa, para responder a esa pregunta, había un cristinista, un semi cristinista, alguno que otro más y Chipi. Cómo” qué Chipi???” Chipi Castillo! ese muchacho con cara de niño bueno y rulitos suaves, uno de los dirigentes de la vanguardia trotskista en Argentina, docente de Sociología, que acaba de ser electo por el claustro estudiantil de la Facultad de Ciencias Sociales como director de carrera (algo que de todas formas no va a ocurrir porque la decisión final la toman otros a los que palabras como “estatización bajo control obrero”, “revolución”, etc, no les caen nada bien).

Qué es el Cristinismo?

Para responder hay que hacer algunas aclaraciones primero, porque sino hay cosas que parecen caprichos cuando en realidad son resultado de desarrollos teóricos (filosóficos y científicos), muy profundos.

La transformación del mono en hombre no surge solamente a partir de un proceso biológico de selección natural basada en mutaciones genéticas. Es producto, principalmente, de las presiones del ambiente. Por eso, compartiendo más del 99% del material genético, nuestras especies son radical, sustancial y cualitativamente, distintas. Esto se explica más científicamente desde la teoría del splicing alternativo y no da desarrollarlo acá. Lo que el ser humano es, entonces, está determinado por cómo se relaciona con su medio. Esa relación, que en los animales se establece a partir del instinto, en el ser humano se establece a partir de la forma como se procura sus medios de vida, es decir, la forma que reviste su trabajo. El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre es fundamental para explicar a partir de qué elemento los seres humanos se relacionan entre sí, desarrollan el lenguaje, el intercambio, etc. Eso, su forma de trabajo, es lo que distingue a los seres humanos de los animales… y a ciertos seres humanos de ciertos otros. Porque, producto de ese trabajo, aparece el excedente y producto del excedente, aparece la división social del trabajo que no es otra cosa que la división (hoy naturalizada) entre los seres humanos entre  explotadores y explotados. Esa división entre los seres humanos (la división entre los burgueses y los proletarios) da origen a la sociedad de clases y es ahí donde empieza la historia de la humanidad. El intercambio entre los seres humanos empieza a regirse por el intercambio de mercancías, una de las cuales es la fuerza de trabajo que la clase obrera se ve obligada a ofrecer en el mercado a la clase burguesa, a los capitalistas, para subsistir. Así, se desarrolla el Capital: a partir de la existencia en manos de los productores de mercancías, de fuerza de trabajo. Esa fuerza de trabajo no se le paga al obrero en su totalidad (de ahí surge la plusvalía, base de la acumulación del Capital y por lo tanto, del dominio material de la burguesía sobre el proletariado) y es la expresión material del interés irreconciliable entre una clase que vive de robar tiempo de trabajo y otra que subsiste a duras penas, teniendo que aceptar ese robo y viéndose despojada del producto de su trabajo. Esta lucha constante de los burgueses por mantenerse como los explotadores sobre los trabajadores, precisa de un órgano preciso, una institución, centralizada, con poder de imponer su voluntad. Así, producto del carácter irreconciliable de los intereses de clase, surge el Estado burgués. Desde su Estado, la burguesía crea una casta de funcionarios, miembros de su clase, que administran mediante Ministerios y regimentan mediante las armas de sus fuerzas represivas, para mantener un orden social basado en la explotación del hombre por el hombre (este orden social trae muchísimas otras expresiones de opresión, que no da desarrollar acá, pero que son también clave para la burguesía en su lucha cotidiana por sostener su poder de clase). El Estado burgués se desarrolla en todo el mundo, pero no de manera exacta en todos lados. Existen diferencias entre los Estados burgueses, que se basan en una división mundial del trabajo (esto es consecuencia necesaria del desarrollo del Capital) que crea países dependientes, productores de materias primas con fuerzas de trabajo barata por un lado y países centrales, productores de tecnología por el otro. Esa división mundial del trabajo hace que exista una subordinación de los primeros a los segundos. Y hace que las contradicciones de clase en los países dependientes, sean más agudas e insostenibles que en los países centrales. Por eso, las burguesías de los países dependientes necesitan desarrollar discursos de conciliación de clases, que intenten imponer la idea de que los intereses de los explotadores (la UIA, la Sociedad Rural, etc) son compatibles con los intereses de los explotados (los trabajadores del Subte, de Kraft, de ZANON, de Mafissa, del Ingenio Ledesma, del Astillero Río Santiago, de los docentes, de los trabajadores de los call centers, de los trabajadores científicos, etc). Cuando no alcanza con el discurso porque la clase obrera está fuerte y organizada, es cuando el Estado burgués muestra su verdadera naturaleza de grupo de hombres armados al servicio del Capital y reprime huelgas (como lo hizo desde el Gobierno nac&pop con los docentes de Sta Cruz, y antes con los peones rurales de Ledesma y antes con los trabajadores de Kraft y antes con los trabajadores de Mafissa, y así), asesina elementos importantes de esa vanguardia que lo cuestiona (como a Mariano Ferreyra, y después a los pobladores Qom y después a los pobres del Indoamericano).

Y entonces, llegamos a la respuesta de la pregunta: Qué es el Cristinismo? Eso, qué más: un nuevo intento de la burguesía de un país dependiente por mantener su hegemonía de clase sobre el pueblo pobre y obrero.

Cómo se vence al Cristinismo, al Kirchnerismo, al Peronismo, al Delarruísmo, al Alfonsinismo, al Yrigoyenismo, es decir, a todas las mediaciones que se inventa la clase parasitaria de los capitalistas para mantener en pie el Estado de su clase? Construyendo una herramienta de la clase obrera, que ponga en pie un Estado obrero, que expropie a los expropiadores, que inaugure una revolución permanente, que acabe con la explotación y la opresión, que prepare la extinción del dinero, del mercado, de las clases sociales. Que prepare su propia muerte. La tarea, no es simple. El final, es incomparable. Por eso es que vale la pena, de mínima, dedicar la vida entera a intentarlo.

Anuncios
septiembre 28, 2011

Estas pequeñas cosas

Dar clases en una escuela rural, de esas a las que se llega caminando mucho y con mucho calor en verano y mucho frío en invierno. Tener el cuerpo pesado por fusiles fríos y botas embarradas bajo la lluvia de alguna selva de algún lugar del mundo en el que surja algún levantamiento, como hizo el Che. No tomar alcohol ni consumir drogas. No usar sal en homenaje a los trabajadores de las salinas. No usar colgantes ni pulseras ni aros que fetichicen a la mujer. Recorrer Latinoamérica. No tomar Coca Cola, no ir a ver películas yanquis, no comer verduras ni raíces llegadas en base al sufrimiento de los niños yunteros. Ir a la Selva Lacandona, conocerlo a Marcos, decirle que es increíble. Llevar a comer a los chicos de las estampitas del subte, regalarles escritas en tinta apurada y desprolija en algún recorte de diario, alguna frase de Antonio Machado, o de Pablo Neruda, o de Miguel Hernández. Acariciarles sus cabezas tan frágiles y verlos irse. Viajar a Cuba, si es necesario, estudiando Medicina, sólo para servir a Fidel. Llevar la copa de leche a las barriadas obreras de zona sur de Buenos Aires, construir bibliotecas.

Dejar todo, la ropa, la comida, la casa, hasta ser transparente… tan, tan transparente que el dolor ya no se sienta. Lograr Ser afuera del mundo.

17 años pasan y una ya no tiene 12, ni 15, ni 17. Ni tiene la inocencia de creer que el mundo se cambia dándole clases a los pobres, uniéndose a una guerrilla (de esas que de todas formas en 1999 ya no existían), aislándose del mundo. Tampoco tiene la falta de madurez política y teórica para ver que las direcciones reformistas terminan disolviendo ejércitos de liberación nacional y se dedican a construir “caracoles”. Ni tiene ya las lágrimas empapándole las mejillas, inundándole el alma cuando escucha a un Fidel en la Facultad de Derecho decir que “no todos los países tienen que seguir el camino de Cuba”, ya no tiene el frío de esa noche interminable, insondable, ni la angustia aplastante de los días siguientes. Menos, tiene la confianza tonta en el populismo y su “hacer hoy, mañana vemos”.

Una “se hace grande”, ya no da clases de apoyo en los centros culturales, toma Coca Cola siempre que puede, mira cine yanqui a veces, come, se viste, toma cerveza, toma vino, consume drogas, ya no acompaña a los chicos del subte a algún barcito ni les regala nada escrito, ya no quiere recorrer latinoamérica ni ser maestra rural ni unirse a una guerrilla ni organizar copas de leche ni defenderlo a Fidel a toda costa ni conocerlo a Marcos. Va dejando atrás “aquellas pequeñas cosas”. Logra Ser dentro del mundo.

Y el mundo, caprichoso, contradictorio, se aleja en fuga acelerada, cada vez más lejos de una, se hace para una, cada vez más incomprensible, cada vez más sinsentido, cada vez más absurdo, intangible, inasible, escurridizo, esquivo, engañoso, asfixiante, pesado, agudo y metálico. El mundo ignora el esfuerzo de una por conseguir y mantener ese Ser dentro, se ríe de él, le dice a una: “ves? deberías haberte quedado con tu Ser afuera, si es lo mismo de todas formas”. Y una piensa, hace silencio y llora. Se desmorona. No sabe cómo hacer para aferrarse al mundo, sabe que puede perderlo en cualquier instante, sabe que lo pierde todos los días en algún momento, que ese Ser dentro es cada vez más mentiroso y falso.

Eso le toma mucho tiempo. Excesivo tiempo. Infundado tiempo.

Y la construcción de las herramientas que serán usadas algún día para dirigir la Revolución (que recuperará la tierra y las máquinas para los trabajadores, y construirá mejores máquinas y destruirá otras y construirá otro Estado y lo disolverá y liberará a la humanidad), se postergan, se aletargan, se desvían, se hacen ininteligibles, confusas, inalcanzables.

Una las ve alejarse.

Y no hace nada.

Hasta que despierta.

Lo escribe.

 

Y piensa cómo seguir.

septiembre 21, 2011

Y pasaron 73 años

“La fidelidad a la causa de los trabajadores nos exige la mayor devoción hacia nuestro partido internacional. El partido, por supuesto, también puede equivocarse. Con el esfuerzo común corregiremos los errores. Se pueden infiltrar en sus filas elementos poco valiosos. Con el esfuerzo común los eliminaremos. Las miles de personas que entren mañana a sus filas probablemente carezcan de la educación necesaria. Con el esfuerzo común elevaremos su nivel revolucionario. Pero nunca olvidaremos que nuestro partido es ahora la mayor palanca de la historia. Alejados de esta palanca, cada uno de nosotros no es nada. Con esta palanca en las manos, somos todo. No somos un partido como los demás. No en vano la reacción imperialista nos persigue furiosamente. La camarilla bonapartista de Moscú la provee de asesinos a sueldo. Nuestra joven Internacional ya tiene muchas víctimas. En la Unión Soviética se cuentan por miles. En España por docenas. En otros países por unidades. En este momento los recordamos a todos con gratitud y amor. Sus espíritus continúan la lucha entre nosotros. Los verdugos, llevados por su estupidez y su cinismo, creen posible atemorizarnos. ¡Se equivocan! Los golpes nos hacen más fuertes. La bestial política de Stalin no es mas que una política desesperada. Pueden matar a algunos soldados de nuestro ejército, pero no atemorizarlos. Amigos, repitamos nuevamente en este día de celebración: no nos pueden atemorizar.”

León habla y de su boca brota ese lenguaje de ánimo advertido, cuidadoso, receloso de lo que protege. Sus palabras y gestos se extienden sobre el acto de los 10 años de la fundación del SWP y alcanzan miles de oídos y ojos que esperan, impacientes, encontrar pistas de conclusiones en su discurso, entender su razonamiento, ver, adivinar, a qué apunta, que quiere decirles. Y León sigue:

“Queridos amigos, no somos un partido igual a los demás. No ambicionamos solamente tener más afilia­dos, más periódicos, más dinero, más diputados. Todo eso hace falta, pero no es más que un medio. Nuestro objetivo es la total liberación, material y espiritual, de los trabajadores y de los explotados por medio de la revolución socialista. Si no la hacemos nosotros, nadie la preparará ni la dirigirá

Las palabras se hacen latidos acelerados en los pechos izquierdos de los militantes, el pulso se les hunde en un vórtice eterno de caída infinita y sienten que pueden darlo todo. La responsabilidad es enorme, la causa, sublime.

Algunos se irán de ese acto con mayores dudas, otros con mayores certezas, algunos se convencerán más, otros recién habrán empezado a hacerlo, otros se separarán para siempre de la lucha por la liberación de la humanidad.

Años después, esas palabras serán releídas, generarán éxtasis de asombro, anhelo de vivir ese momento histórico, angustia por la derrota que finalmente liquidó todo, incluyendo el cuerpo del que salían las palabras, su cerebro, su voz que nunca jamás volverá a dibujarse en este mundo.

Algunos de esos algunos, mirarán a su alrededor y verán que no hay ya estalinismo, que no hay ya imperialismo fuerte y demoledor, que no hay ya fuerzas siderales que pongan al alguno en un lugar decisivo, final.

Vibra sobre la cara de León el viento suave del otoño neoyorquino del 38´, mira a sus compañeros, seguramente se le endurece el gesto para ocultar la sospecha interna y feliz de poder estar viendo a la problable generación que hará lo que la anterior no pudo y las palabras finales aparecen

“… durante los próximos diez años el programa de la Cuarta Internacional se trans­formará en la guía de millones de personas y estos millones de revolucionarios sabrán cómo dar vuelta al cielo y la tierra.”

Alguna de esos algunos de esos algunos, se preguntará (y la pregunta crece como un hongo simbiótico que funde sus hifas en el cuerpo unicelular de las algas verdes, haciéndose una con mi sangre, alborotando la irrigación del corazón, comprimiendo los pulmones, doliendo profundo y hondo hasta en las pestañas, extendiendo sus brazos hacia todas las direcciones, transformando el cuerpo) si, en un mundo tan leve como el de hoy, sin hambrunas ni persecuciones políticas zarpadas, sin asesinatos a la vanguardia obrera, a la vanguardia de izquierda, sin mucho que nos ataque real y abiertamente… ese “elementos poco valiosos” no será, justamente, una misma.

Y la respuesta es esquiva y caprichosa, a veces se acomoda en algunos lugares y otra veces en otros porque se rige más por sensibilidades que por análisis científicos. Aparece rudimentaria, básica, sin cuidados.

Y se siente ya que va llegando la hora de dar esa respuesta contundentemente, hacerla ver, nombrarla, concederle existencia real. Ay! de la Historia, mis disculpas por adelantado si su surgimiento muestra que no está a la altura de lo que la humanidad andaba necesitando en estos días.

septiembre 20, 2011

Anti-balance

Cientos de perfumes y remeras y alpargatas y manos y buzos y mochilas y risas y zapatos y camperas y jeans y gritos y pantalones de gimnasia y zapatillas y guardapolvos inundados de miles de trazas de compuestos químicos y naturales y colores que quedan para siempre atrapados en la porosidad de la tela blanca (a veces, azul), esa que se arruga en un bollito cuando termina el día, se mete en la mochila o el bolso y se transporta otra vez hasta alguna casa, pasan, se enredan entre ellos, se cruzan, se rozan, se combinan. En los pasillos, en las aulas, en los bosquecitos, el murmullo se escucha primero en pasadas tibias pero en seguida se va transformando en discusiones acaloradas que ponen en cuestión a esa Ciencia al servicio del Capital y muestran esa convicción inamovible de que eso debe ser cambiado, junto a los trabajadores. Todos los perfumes, las remeras, las manos, todos juntos acercándose a las letras en blanco y negro sobre papeles frágiles, o letras coloridas sobre papeles plastificados y brillantes (depende quién financie la cosa, claro), y todos hablando, todos escuchando, como en una desesperación acelerada por discutir lo que durante el año no se nombra ni en asambleas ni en reuniones de delegados por curso… porque ni una cosa ni la otra tienen existencia real en ese lugar. Los 5 días, así, devienen y el descubrimiento final de los papeles doblados dentro de los sobres blancos, seguido de la estadística meticulosa (y siempre tan, tan borderline) dice que el Frente de Izquierda tiene una Secretaría dentro del CECEN.

Mientras, afuera de Ciudad Universitaria, el mundo se sigue derrumbando. La deuda griega se hace cada vez más insostenible y Merkel y Sarkozy no dan ya signos de poder maniobrar más para seguir aletargando los peores efectos de la crisis capitalista. Las luchas de los estudiantes chilenos, colombianos, ingleses, españoles, por la educación pública, siguen sin conseguir victorias y el pueblo pobre y obrero local muere en previsibles colisiones de trenes y colectivos con barreras que no reciben mantenimiento, con salarios de miseria y turnos de trabajo inhumanos.

Sobre los pabellones I y II de la FCEyN (y sobre los edificios del resto de las 12 facultades de la UBA) pasan los soles y las nubes de tormenta y los días nublados y los cielos límpidos de estrellas.

Y las elecciones terminan.

En los gigantes comedores del pabellón II, frente al río (cada vez más lejos por el espacio “ganado” hace poco), se ve a los gorriones confundirse entre las ramas de los arbustos bajos del pantano y a los tordos azulados pasearse sobre los pastos altos de la costa, deslizándose sobre el mundo como continuaciones del aire arremolinado bajo forma de viento y hay un segundo, una milésima de segundo, un milésima de milésima de segundo en que aparece la sensación de que el trabajo de verdad, el que sentará las bases de una organización de jóvenes revolucionarios que cuestione el orden burgués, ni empezó todavía. Ese sentir se hace agudo y pesado. Casi diría que hasta duele.

Sigo sin poder deshacer estos nudos eternos.

Mañana quizá,

no,

mejor,

pasado mañana,

pueda pensar mejor.

septiembre 18, 2011

Bellesidad sostenida

Surge en la luminosidad amarillenta y se mueve, danza agitando sus partes, gira, sube, retrocede y vuelve a subir en el aire, como libre, como sin frenos. Cada parte se acompasa con todas ellas y su color canta en la noche, atrás del vidrio, tan lejos mío.

El semáforo cambia a verde y el 160 arranca, aceleradísimo. El viento sacude la ropa y el pelo de los peatones. Podría establecer una relación entre el movimiento de recién y eso. Pero no quiero.

Lo miro hasta que ya no llega su luz hasta mis ojos.

Ya no lo veo.

Él sigue ahí, agitando sus ramas y sus hojas de verde amarillado por la iluminación pública de lámparas de bajo consumo.

Bailando en la noche.

Bellísimo.

septiembre 15, 2011

30 de noviembre?

Hastiada ya de Borges, Silvio Rodriguez, Cortazar, Miró, Klee, Piazzolla, Kandinsky (hastiada sólo temporalmente. Todo vive en el temporalmente), dije “ok, vayamos al plan B”. Y le dí Chucho Valdes, Zaz, Luis Salinas y Marcelo Dellamea. Intercalé algo de Mandelbrot con ciertas dosis de Deleuze y su Lógica del Sentido. Improvisé con un poco de Mastretta (lo conozco desde ayer, qué tal, el gusto es mío) y hasta llegué a incursionar en los rendijosos y ásperos movimientos de la nueva música con Lonely Drifter Karen (Austríaca-Italiano-Español. Combinaciones extrañas). Soporté varios Giorgis Christodoulou hasta encontrar un Le Flâneur aceptable y hasta bonito. Incluso, llegué a partes del documental Vasarely go home, lo cual me llevó a leer otra vez (partes de) “En los límites de la restauración burguesa”. El paracetamol posibilitó todo, claro.

Pero nada. Mi cuerpo se empeña en ser un problema.

El blanco de las paredes, de las sábanas, del guardapolvo enfrente mío y ese insufrible olor a nada de las clínicas me hicieron llegar el “ah… pero es normal eh. La gripe dura eso, tenés que hacer reposo”, confundido, leve, rodeado de un eterno (todavía lo siento) “sísí, bué, que al pedo que vine”.

Y comprendí, instantáneamente (como se comprenden la luz y el sabor del agua y el oxígeno con nitrógeno y dióxido de carbono rozándonos los poros), que la horizontalidad es por ahora lo único que me salvará del colapso.

El Figaro tiene su sección de “24 horas en fotos”. Y hay una en particular, terrible. El pie de la foto reproduce el relato de un vecino que cuenta que “hubo una fuerte explosión, y las llamas y el humo se elevaron hacia el cielo”. Fue en Lunga Lunga, una zona industrial rodeada de asentamientos precarios del pueblo pobre y obrero de Nairobi. La foto la subí, está ahí arriba, encabezando todo este palabrerío inútil.

 

 

El Guardian dice que el 30 del próximo mes es EL día.

A mí ya no me importa nada. Yo le creo, ya fue, qué se yo.

 

3.000.000 de laburantes cortando todo en Inglaterra. Y sólo 46 días.

 

Un poco de Paco de Lucía debería recomponerme un toque igual. Yo sigo probando. Por ahí esta noche pueda dejar de toser al menos. Quién sabe.

 

septiembre 10, 2011

1 a 1 y desempata…

(Papandreou va a anunciar hoy el recorte de 10.000 puestos de trabajo en el sector público. Grecia está militarizadísima: 5000 efectivos en Atenas, 5000 en Tesalónica. 1 milico por cada 1 futuro trabajador desempleado.)

… la clase obrera?

septiembre 8, 2011

Crisis(!) Guerras(?) Revoluciones (…)

El Bulletin of the Atomic Scientist (una revista de perfil neoliberal a partir de un reagrupamiento de científicos que se generó luego del mea culpa que suscitó en numerosos círculos de científicos las explosiones atómicas en Hiroshima y Nagasaki, hoy corrida bastante a derecha) publica un informe de la Universidad de Brown, EEUU, sobre los costos de la guerra. El informe pone por escrito lo que varios ya sospechábamos: que la guerra le sale cara al imperialismo (en Capital) y mucho más cara al pueblo pobre y obrero del país invadido (en cuerpos humanos antes bellísimamente organizados con todos sus tejidos latentes y potenciales, hoy muertos). Entre 3.2 y 4 trillones de dólares invertidos en los 342.000 asesinatos que cometió EEUU sobre Irak y Afganistan desde el 2001 hasta hoy. Una nota al pie dice además, que los costos de sacar hasta al último soldado yanqui del Medio Oriente del Oro Negro los pagará EEUU (los impuestos del pueblo pobre y obrero de EEUU) desde hoy hasta el 2040.

Puf.

La invasión imperialista a Libia que planearon y encabezaron Francia e Inglaterra a principios de marzo, ya dejó, como contaba en otros posts, 150.000 muertos en sólo 2 meses. De los 342.000 muertos del informe de Brown sólo 137.000 son civiles de los países invadidos, el resto son fuerzas militares. 137.000 civiles en 10 años da un promedio de 308 muertos por mes. 75.000 excede con creces ese promedio. La invasión a Afganistan e Irak fue, entre otras cosas, por el petróleo. La invasión a Libia, se suponía en un principio, también fue por el petróleo. Pero 74.692 muertos no pueden ser un margen de error. Debe haber alguna diferencia entre el empeño en matar y masacrar en Afganistan e Irak y matar y masacrar en Libia. La invasión a Libia (presentada como “ayuda humanitaria” por la OTAN) se dio luego de decenas de levantamientos del pueblo pobre y obrero por comida y salario digno, en el contexto de los primeros años de esta nueva crisis capitalista. En esos levantamientos, una fuerte vanguardia (el Comité 14 de febrero), sin tradicción de lucha ni dirección política revolucionaria, sin partido, se enfrentó con armas de cuarta a la tecnología ultra avanzada del imperialismo europeo y yanqui. Su heroica, admirable, moral revolucionaria, los llevó a tomar los pozos petroleros más importantes del país y a defenderlos con sus vidas. Se plantaron como una fuerza independiente del bando conciliador de la pequeñoburguesía libia que pedía y recibía armas de Italia (el CNT libio, hoy socio de la petrolera italiana ENI) y combatieron hasta el final por liberar a su pueblo de la tiranía del dictador Kadhafi, aliado anteriormente del imperialismo yanqui. Todos fueron liquidados. Pero dejaron tras de sí un número y una señal inconfundible: que hay una crisis que el Capital no puede resolver más que yendo por la fuerza de trabajo de las ex-colonias, recolonizándolas, masacrando a la vanguardia potencialmente revolucionaria, devastando los recursos naturales, liquidando todo a su paso.Y que hay 150.000 que están dispuestos a dar sus vidas por defender lo que le pertenece a su clase.

Lenin en “El Imperialismo, fase superior del capitalismo” escribía que el Capital, en su etapa imperialista, no puede más que recurrir a guerras entre las potencias para recuperar su tasa de ganancia. Varias son las discusiones que abre este punto. No sé si habrá otra guerra interimperialista, ni cuándo. Sé que por el momento la crisis capitalista la vienen pateando con muertos nuestros en Medio Oriente y con masazos a la clase obrera de Europa y EEUU. No es la intención abrir discusiones mucho más profundas acá porque son complejas y extensas. Este es más un blog de combinaciones y variabilidades, que se aceleran y preguntan. Sólo eso.

Apartado curioso: la reciente fusión de los bancos Alpha Bank y EFG de Grecia, comentada en un post anterior, muestra un imperialismo alemán dueño del EFG International absorbiendo a la 2da banca griega más importante de ese país. El Financial Times de hoy publica un informe especial en el que, dicen, “el sistema bancario mundial – y los regímenes reguladores diseñados para proteger al mundo de los colapsos – es más seguro tres años después de que estallara la crisis”. Sigo.

La pregunta que aún no puedo responder, esa que me cierra la garganta y me debilita los dedos, me levanta la temperatura del cuerpo, se mete en mi cabeza y la martilla, se hunde en la columna presionándola como si la gravedad que soporta no fuera la de la Tierra (los médicos dirán que la gripe blableblu pero yo sé que es la pregunta), es cómo hacemos para que los próximos 150.000 de la próxima Libia combatan con una dirección revolucionaria, al lado nuestro, y entonces por fin tengamos ese primer pequeño triunfo en esta serie ya insufrible e incierta de crisis (!) y guerras (?) y revoluciones (…).

septiembre 5, 2011

Nadas

Hay polvo en el aire. Lo ví hoy, cuando volvía a casa. Es un polvo como gris. Y pesado.

Se abre paso y entra, atraviesa los poros, los sella. Asfixia. Es más bien transparente, no sé por qué dije gris. No, no es gris.

La situación internacional sigue fea. Me acordé de los 150.000 que faltan en Libia, después de la primera invasión imperialista a principios de año. Y de los jóvenes griegos que quisieron vengar el asesinato de Alex Grigorópoulos. Y de los de acá (los Qom, los pobres de Soldati, los peones rurales de Ledesma).

Invasión abierta y franca. La del polvo, digo.

No. Momento. No es polvo.

Es ella, contenida. Siempre ahí. Siempre volviendo. Llegando. Quedándose.

Hoy es 4 de septiembre.

Y hay 1104 horas de tiempo y distancia, pero la angustia se siente como si fuera hoy, otra vez.

La aceleración de tus pasos, detenida. Todo lo que existe, detenido.

 

 

Qué difícil seguir siendo parte del universo desde ese día, Mariano.