Archive for julio, 2011

julio 29, 2011

Kastillos de sangre

«El castillo es en sí infinitamente más poderoso que vosotros, sin embargo aún podía haber una duda de que alcanzase la victoria; pero no aprovechasteis esa coyuntura, todo lo contrario, parece como si todo vuestro afán hubiese consistido en asegurar la victoria del castillo, por eso comenzasteis repentina e infundadamente a tener miedo en medio de la lucha y así aumentasteis vuestra impotencia»

(de El Castillo – Franz Kafka, 1922. Capítulo 23)

Los intelectuales K, los periodistas, sociólogos, filósofos del Kirchnerismo (después que los fusilamientos que la Policía provincial de Jujuy enviada por el Gobernador K del Frente para la Victoria, nos robaran nuevos compañeros del pueblo pobre y trabajador que lucha por tierra, trabajo y vivienda, esta vez en los campos -eternos, infinitos- de la familia Blaquier, esa que está directamente vinculada con el genocidio del 76, responsable del “apagón en Ledesma” que dio la oscuridad necesaria para que los milicos secuestraran a 400 hombres, mujeres y niños del pueblo, de los cuales hoy 30 siguen desaparecidos) salieron a escribir hoy.

Hablaron, entre otras cosas, de “los focos de violencia que el deterioro social provoca” y de cómo distinguir al “bueno” del “malo” entre “los dos Farfán“.

Podría contestárseles. Podría decírseles que “los focos de violencia” son del Estado burgués, ese que ellos defienden (porque les pagan para hacerlo) con su puño y letra todos los días de sus vidas. Que “los focos de violencia” están en la Gendarmería Nacional, en la Federal, en la Metropolitana, en los cuarteles militarse repletos, atiborrados de genocidas, en los directorios empresariales que su Gobierno “nacional y popular” defiende y apaña y subsidia, en las centrales sindicales atestadas de burócratas devenidos en empresarios que de vez en cuando y más especialmente después de discursos arengadores en el Luna Park, se cargan a uno que otro militante revolucionario como lo hicieron en octubre pasado con Mariano Ferreyra (y tu asesinato se prolonga infinitamente, Mariano, y nos duele otra vez en los Qom y en los pobladores del Indoamericano y en los fusilamientos a los trabajadores del Ingenio Ledesma, en los pulmones contaminados y de asfixia aguda de los bebés del pueblo pobre y trabajador de Libertador, gaseados en la madrugada de ayer por orden del Frente para la Viktoria). Podría contestárseles que “los focos de violencia”, que “la violencia”, para ser más exacta, es de ellos: de los Blaquier, de los Fortabat, de los Insfrán, de los Barrionuevo, de los Kirchner, de los patrones, de sus fieles servidores políticos pro patronales. Podría explicárseles que “la violencia” no está en los pueblos originarios ni en los pobres del Indoamericano ni en Mariano ni en los trabajadores azucareros porque ellos son pueblo pobre y obrero, son comunidades enlazadas profundamente con la tierra y los ríos y los árboles y las flores y las lombrices y el pasto húmedo y claro, porque ellos son militantes bellísimos, poéticamente irremplazables, revolucionariamente únicos. Son todo eso por lo que una se levanta todas las mañanas y sigue, aunque nos vayan faltando cada vez más sus voces y sus imágenes y su saber que están ahí… porque ya no están, porque los mataron ellos.

Los intelectuales K, sus amigos, miran alrededor y sólo ven vacío y silencio. No ven. No quieren ver. Les da miedo.

Los intelectuales K se quedan eternamente en el Kastillo, esperando que alguien, algún funcionario los atienda, los escuche, los calme. Llegaron al Kastillo para una tarea que ellos creían tener asignada: pensar un poco. Pero el Kastillo no necesita ese servicio, al contrario, hace lo imposible por anular ese trabajo. Y a ellos ahora en realidad, últimamente, más con el frío que viene haciendo estos días (y después será con el calor que vendrá y así), no tienen ni ganas de insistir en pensar. Para qué? Si pueden entretenerse “militando” en sus blogs pagos, escupiendo palabras sin sentido, comparaciones ridículas (no hay “buenos” y “malos”, hay pueblo pobre y obrero y hay verdugos del pueblo pobre y obrero, qué me importan los nombres, qué me importan los apellidos, pero por favor!), repartiendo violencia bajo la forma del cinismo, durmiendo el sueño eterno de la sinvergüenza y la caradurez.

«K dormía, en realidad no era un sueño en el sentido propio del término (…) la molesta conciencia había desaparecido, se sentía libre (…) aún no se había quedado profundamente dormido, pero se había sumido en el sueño, nadie se lo podría ya robar.»

Mientras, afuera de los Kastillos, los demás, nosotros, que estamos bien despiertos, bien alertas, bien pensantes, seguimos luchando. Seguimos militando de verdad: por la Revolución.

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julio 26, 2011

Venderás 1000 flores

En un planeta azul en un continente antigüo dentro de unas fronteras de mezclas de acentos ingleses y franceses que forman el noruego, cerca de una Catedral blanca sobre una calle de piedras gastadas en una florería de rosas rojas una mujer se acongoja. Siente culpa, se avergüenza, del sacar provecho. Mariam Paulsen habla y sus palabras dicen “Es una situación completamente extraña, bizarra. Estamos vendiendo flores por un hecho tan trágico. Quiero dar esas flores”.

Es cierto que el marxismo no es moral. Morales somos los seres humanos. Nos damos cuenta cuando estamos cagando a alguien o cuando nos estamos cagando en algo. Sentimos. El marxismo explica cuál es el problema y propone una solución. Claro que se puede seguir sintiendo sin entender el problema y menos, aportar a la solución, pero eso ya no es problema del marxismo, eso es otra historia.

La pequeñoburguesía y sus hijos pueden optar entre seguir escalando sobre la mayoría de la humanidad pobre o unirse a ella. Pueden decidir entre vender flores o devolverlas. Pueden romper con su clase, revolucionarse. Qué decidan dependerá de cuán organizada esté la clase obrera. En Noruega pareciera no estarlo mucho. Habrá que esperar y ver. Quizá los mandatos del Capital puedan ser rotos, quebrados, aniquilados, y se reemplacen al menos un tiempo por unos nuevos, frescos y hermosos como las flores y en un después… en un final y glorioso después,  se extingan para siempre, junto con las culpas superficiales, las contradicciones vergonzantes, la doble moral.

julio 25, 2011

Derrotas

“- 100 muertos. Terrible.

– Puso una bomba?

– No! apuntó a uno por uno… los fusiló”

– Ah… pensé que por ahí había puesto una bomba.”

El rostro blanco pálido de Anders Behring Breivik aparece desde el viernes pasado en las tapas de todos los diarios del mundo. Los asesinados por su mano eran militantes del Partido Laborista que estaban en un campamento juvenil de una isla de Noruega. El Partido Laborista Noruego, lejos de ser un partido de los trabajadores, es parte de los tantos partidos pro patronales que construye la burguesía en el mundo para dirigir el Estado en favor de los caprichos de los capitalistas. Podría seguir así, con datos y más datos y más datos. Pero mejor no.

El diálogo de arriba existió ayer domingo, por la tarde o a la noche, no importa. Pasó, como pasan tantas cosas todos los días, todo el tiempo. La prensa internacional dice hoy que 150.000 personas se juntaron hoy en Oslo para despedir los cuerpos de las jóvenes víctimas y que el asesino hizo lo que hizo “para salvar a Europa del Islam”.

150.000 personas, reunidas, en un sólo día.

Acá se podría discutir sobre el espontaneísmo por un lado, y la organización, por el otro. Pero mejor no.

El capitalismo sacude sus manos de ahogado y grita y patalea, a veces pega zarpazos bestiales que destrozan cientos de miles de molecularidades, las disgrega, las hace átomos solos, sueltos y libres en el aire… cuando ya está al borde de la muerte escupe partidos fascistas que hagan el trabajo rápidamente y destruyan cualquier tipo de organización que se reclame del pueblo pobre y obrero (aunque no lo sea).

Los jóvenes asesinados suman 93 personas. 150.000 parece superar, casi hasta exponencialmente, la cantidad de personas relacionadas con ellos por lazos familiares y de relaciones sociales cercanas (salvo que cada uno haya conocido muy cercanamente a alrededor de 1600 personas en sus cortas, cortísimas vidas). La última gran marcha dentro de esta nueva crisis capitalista con epicentro en Europa fue en Inglaterra y reunió a 500.000 manifestantes, cifra que coincide con la cantidad de puestos de trabajo que el Primer Ministro británico David Cameron, anunció recortar ni bien hubo terminado de rescatar a los bancos. Ni uno más fue a la marcha. Ni-uno.

La diferencia entre el domingo y hoy (además del nombre de los días y un par de detalles más) es que empieza a aparecer algo que hasta ahora no venía tomando en cuenta cuando pensaba en la crisis capitalista y en lo que vaya a pasar de acá al corto, mediano plazo: el sentir de las masas, su sensibilidad hacia “el otro”, hacia lo que ven afuera de ellas mismas.  Evidentemente, una, que se siente profundamente cerca de una clase social específica, definida, existente material y conceptualmente, puede perderse una parte fundamental de su “acercamiento” a esa clase social, esa parte que la une indisolublemente al destino de la humanidad. Y entonces después, como el elemento de “sensoriedad” se fue anulando en cierta forma, se fue tapando quizá con libros y definiciones y conceptos abstractos y cuentas de trabajo empleado y trabajo robado, etc, cuando ve morir a jóvenes que estaban en un campamento, no ve realmente. No hay definiciones que lleguen porque no hay “clase obrera” en el campamento, ni “pobres” ni “pueblo”. Y pareciera que el sentir del “otro”, ese que a los 150.000 de Noruega les llegó tan hondo y con tanto dolor, no importara en verdad. Después, cuando ve las fotos y lee las cifras y hace las cuentas, aparece la sensación, el dolor que llega de lejos y se mete en los ojos y en la respiración y se da cuenta que sí, que son 100 muertos. Y que es Terrible.

Pero este fenómeno tiene, como todo, su reverso. Y eso es porque existe evidentemente una separación atroz entre el sentir y el pensar, que hace que los militantes de izquierda no puedan hacer ver, que no les llegue a los demás, que no puedan transmitir el profundo dolor y desazón que sienten, que sentimos, por las miles de vidas humanas que el pueblo pobre y obrero pierde todos los días, segundos, instantes. La capacidad de movilización que logra el sentir (y que hoy demuestra su fuerza en Oslo) no la tiene hoy ningún partido de izquierda en ninguna parte del mundo. Sí la tenían antes, y se pueden ver videos de marchas y de congresos y de canciones en donde la militancia de izquierda muestra su sentir apasionado y bellísimo por su lucha entregada al futuro de la sociedad sin clases. Ese sentir no existe hoy, porque nos fue arrebatado mediante traiciones sin nombre y derrotas insalvables, bestiales. Va resultando evidente a esta altura que va a ser necesario, al menos para algunos, deshacernos de esta aparente anestesia con la que cargamos, recuperar al menos una parte de ese ser de izquierda, que pueda llegar a las decenas de miles de personas en el mundo que hoy sienten las muertes de esos jóvenes como propias, para que sientan también, para que les lleguen como nos llegan a nosotros, los asesinatos cotidianos y ocultos que sufre en esta época histórica, bajo este sistema decadente y cruel, la mayoría de la humanidad. No va a estar facil. Y no tenemos mucho tiempo. Pero con intentar no perdemos nada. Menos, cuando ya no hay nada que perder.

julio 23, 2011

Coloreando

Marx es innegablemente Rojo. Como la sangre de los revolucionarios de la historia de la humanidad. El Rojo es el que tiñe de rojo los músculos (como el corazón). El Rojo interpela, sacude, provoca. Incomoda. Una no puede mirar todo el día una pantalla roja, los ojos se cansan, la pupila se queda sin energía y dice basta, no trabajo más. El Rojo nos recuerda el dolor y la muerte. Pero también lo que nos mantiene vivos, lo que nos impulsa (salvo que seamos vampiros. Momento… no existen. Ah).

Los teóricos y políticos de la academia (algunos más de izquierda, otros más de derecha, otros un poco -sólo uno y sólo de a ratos- de centro) son… Blancos. “Aceptan” todos los colores. No le hacen asco a nada. No les importa, siempre y cuando no los obliguen a ponerse un color en particular. No quieren elegir. Son indeterminados. Indiscernibles. Como las entidades cuánticas. Con su Blanco intentan devorar a los otros colores. Los miran de reojo, se les acercan un poquito, los huelen, les tiran unas salpicaditas de su (no-)color, a ver si pueden digerirlos y hacerlos parte suya. Con el Rojo se les complica. Pero a veces agarran a algún que otro Rojo desprevenido y se lo engullen, como hace una diatomea con los lípidos en una placa de petri. O en los lagos del sur. El Rojo entonces intenta guardar un poco de sí, pero inevitablemente se va destiñendo hasta que ya casi ni se nota que en algún momento fue Rojo. Eso pasa con varios intelectuales que un día estaban en tal y tal lucha, militando por la liberación de la humanidad… y al otro día ya no. El peligro está. Siempre. Para todos, claro. Latente. Mientras exista el Blanco el Rojo nunca estará tranquilo.

Los políticos pro patronales, los teóricos de la burguesía, son Azules. (Y, sí. Es así en todos lados, este post no quiere ser original, sólo jugar un poco). El Azul es un color fuerte,pero puede pasar inadvertido a veces porque es oscuro (salvo que sea Azul Francia) y quizá uno lo tiene al lado y ni cuenta se da. Igual es fácil distinguir ese color porque en seguida empieza con “bueeeno, pero no se puede ser tan Rooojooo, yo entiendo eh… cuando era como vos, también me gustaba el Rojo, tenía cuadritos de tal y tal Rojo y leía a tal y tal Rojo, pero después uno se hace grande y el Rojo pesa en los hombros, te cansa, te molesta, entendés?”. Y ahí te das cuenta que son re Azules, destilan Azul hasta por las orejas, les encanta ser Azules. Y si hay Rojos muertos, aunque sean jóvenes y hermosos como Mariano Ferreyra, ellos siguen diciendo que el Azul es el único color posible y que qué lástima que se les escaparon esas vetas de Azul sobre el cuerpo de Mariano (o de Fuentealba o de los hermanos Qom o, o, o…), pero que bueno… que la vida es complicada. Y bien Azul, claro. Como la lana del pulóver que le lastima las pestañas y le envuelve la boca mojada al personaje del cuento de Cortázar, ese que luego cae doce pisos.

Después está el Verde, que es tranquilo, apacible. Como la esperanza. (Bueno, bueno, ya charlamos esto de que la cosa acá no es hacerse la original). Hace acordar a los árboles y al pasto de un día soleado (o nublado y de mucha y torrencial lluvia que enciende el Verde y lo esparce sobre el aire y todos los poros del cuerpo). El Verde tienta. Seduce. Como una pieza de Jazz. Como la “r” en la lengua de Cortazar. En su lengua y su voz y su acento, únicos. (Sí, estoy pensando en Cortazar desde hace 2 minutos). (O más). El Verde es lugar abierto, fresco. Por eso cree que las cosas están bien así. Que pueden limpiarse un poco, oxigenarse un toque y listo. Para qué hacer taaannto problema. El Verde no quiere problemas, quiere libertad. Y música y baile y abrazos y miradas agradables y nada de nada de nada de problemas. Y si hay problemas, los pintamos un poquito de Verde, hacemos casitas Verdes en un lugar Verde, leemos libritos Verdes, comemos cositas Verdes y ya, qué tanto. Es obvio igual qué pasa cuando al Verde se lo encuentra el Blanco. O el Azul. Chan. A veces, en general, casi siempre, lo dejan ser, le permiten su ser-Verde. Porque tampoco es que molesta mucho. Al contrario, a veces hasta les sirve. Más incluso, cuando su verdosidad, sinquererqueriendo, le hace la contra al Rojo.

El Negro no quiere nada. Ni al Blanco ni al Azul ni al Verde ni al Rojo ni a nada. Los rechaza a todos. No quiere verlos pero ni en figuritas. Se esconde de ellos, los evita, si los ve venir se cruza de cuadra, camina para atrás, para el costado, para cualquier lado con tal de ni verlos. El Negro no quiere este Estado ni otro Estado. Quiere un no-Estado. Y lo quiere YA. Ahora. Como sea. Como el “como sea” de los nenes que quieren el jueguito nuevo para la play YAYAYA. Ya! Y si no lo consulta con nadie, mejor. Va, se lleva el jueguito por su cuenta y listo, deseo satisfecho. Nada de organizar un plan para recuperar todos los jueguitos del mundo para todos los nenes del mundo, no eso no tiene sentido para el Negro porque además debería hacer alguna alianza con el Rojo y al Negro no le gustan las alianzas, le dan asquito.

Los colores son así, no se tocan entre sí, se evaden. Cada uno a su manera y a su tiempo, intenta ser él el único.

A mí, la verdad, no me gusta el Rojo (menos el Verde, ni el Azul ni el Blanco ni el Negro). Me gustan los colores que no están definidos aún, esos que se ven cuando el cerebro tiene altas concentraciones de alguna sustancia poco común en sus tejidos. O esos que no se ven nunca, que se desean ver y los ojos dicen no!, no todavía! y entonces a una se le llena la sangre de un Rojo fuerte, furioso, imparable, que quiere devorar toda la luz del universo y polarizarla hasta que ya no haya manera de no estar de un lado o del otro del espectro luminoso, hasta que el Blanco y el Negro dejen de negar los colores y se decidan de una vez, hasta el Azul y el Verde rompan con sus tonos y variaciones de color o se enfrenten abiertamente con el Rojo y haya lucha abierta y real y final y se termine esta continuidad de colores tan iguales a sí mismos.

El Rojo, me contaron, me enteré por lo bajo, se anda diciendo en comedores fabriles y en bares de facultades y en aulas y en piquetes del sur y en call centers y en líneas de producción de textiles, metalúrgicas, automotrices, se viene rumoreando en Plazas lejanas, en calles tumultuosas de marchas y protestas y actos políticos de países lejanos y de países vecinos y de por acá también… parece que es el que quiere superar el color de hoy, y también, superarse a sí mismo. Dicen, parece ser, que el Rojo es el que puede darnos a todos, colores nuevos y hermosos que ya no serán colores entonces, que serán otra cosa. Una cosa increíble y bellísima. Qué Roja se me pone la sangre y el alma por ver ese día!

julio 21, 2011

Disrupción


Es tan delg

ada es                     a lín

e

a

Tan

delgada                       .

Ya no

si sigue

ah            í.

Ahí se dibuja otra vez, ahí aparece. Se desliza sobre el mundo, se aferra a él.

No se entiende, ya sé. No importa. Ya está.

julio 20, 2011

Trabajador vota trabajador o no vota nada

Hoy apareció el subte E empapelado con la nueva campaña K: “Buenos Aires somos todos. Ahora votá Filmus.” El “Buenos Aires somos todos” está enmarcado en un corazón ROJO, el fondo es azul y ahí es donde con letras negras aparece el “Ahora votá a Filmus”, afuera del corazón, afuera de lo rojo. A mí no me joden, el mensaje subliminal del asunto es que el Gobierno K quiere el voto de la centro izquierda y de la izquierda y dicen: “buenobueno, ya te divertiste, tu corazoncito zurdo ya votó a tu partiducho de izquierda, ahora salí al mundo real que es azul y Filmus es el que lo puede dirigir.” Ilusos. Ja. El otro afiche, que hasta ahora sólo ví en internet, tiene arriba a la derecha un corazón rojo (el fondo, obviamente sigue siendo azul recordemos que lo real para esta gente es lo que está afuera de los corazones) gigante que dice “Educación” y abajo a la izquierda otro que le sigue en tamaño y dice “Trabajo”. Igual, como siguen buscando el voto más de centro derecha aparece un muñequito en silla de ruedas (wtf??) sosteniendo un corazón que dice “Seguridad”. Obviamente ese cartelucho tiene las imágenes de todos los estratos sociales (empresarios, trabajadores, intelectuales, estudiantes, profesionales, bla). Ay, qué graciosa es esta gente.

Veamos: Represión contra los obreros de Mafissa. Represión contra los trabajadores del Casino Flotante. Corrupción y esterilización de las organizaciones de lucha democrática y del pueblo pobre. Operativo Cinturón Sur. Antes, Operativo Centinela. Represión a los docentes y petroleros de Santa Cruz. Represión a las comunidades originarias. Asesinato, fusilamiento a los luchadores Qom. Asesinato, fusilamiento de los pobres del Indoamericano. Pactos con la burocracia sindical. Okultamiento de los archivos de la dictadura. 7000 efectivos genocidas en la Policía. 4000 luchadores obreros y populares procesados. MARIANO FERREYRA.

Votar eso?

Hace poco (casi una semana) salía esta nota en el periódico del PTS, La Verdad Obrera. Es sobre las elecciones en Santa Fé, pero el concepto sirve para entender un punto clave. “En los 12 últimos años se produjeron 600 mil accidentes laborales. En los últimos tres años, casi 300 muertes, a razón de poco menos de 100 al año. Un albañil que trabaja en el Puerto General San Martín gana $1500 pesos, mientras que si lo contrata Cargill, esa misma empresa factura el doble de ese precio en 60 segundos. (…) Dianda y Correa, contratistas muertos en Acindar; Santillán, muerto en Paraná Metal; Burgueño, obrero muerto en Vicentín; Lucero, Crespo y Ares y los cientos de miles de albañiles muertos en Santa Fe: esos son los nombres del genocidio obrero en Santa Fe. ”

No votes a los que nos reprimen, a los que nos  niegan la tierra y la comida y el trabajo, a los que nos encierran en sus cárceles, a los representantes de los que nos encierran en sus fábricas, a los que destruyen nuestras escuelas y nuestros colegios y nuestras universidades. No votes a los representantes de los patrones.

TRABAJADOR VOTA TRABAJADOR, O NO VOTA NADA.

Viva el Frente de Izquierda y de los Trabajadores!

Viva la lucha por la Revolución obrera y socialista!

Y el ROJO de nuestros corazones teñirá de ROJO los afiches, las ciudades, el país, el mundo entero.

julio 20, 2011

Clepsidras de Tierra

Ya sabemos todos que el tiempo no vuelve. No puede ni quiere volver. Ya hablé de esto en otros posts, no es mi intención hacerlo otra vez.

En 3er grado, me acuerdo, estudié comunidades originarias (aborígenes, les decía la maestra. Tardé mucho en saber que eso no estaba tan bueno, que los aborígenes no tienen orígen y las comunidades originarias sí lo tienen y uno bien fuerte y bien único). Me enseñaron sus costumbres, vestimenta, organización social. Los ví en dibujitos de libros y un día hasta nos disfrazamos para hacer una obra de teatro sobre ellos. Para mí era un juego. Creo que para todos era así.

La comunidad La Primavera del pueblo Qom lloró hace 8 meses el asesinato de uno de sus integrantes. Estaban en una protesta en la ruta por la tierra y la Policía Provincial que el gobernador K Gildo Insfrán envió a reprimir, disparó sobre los manifestantes y mató. Fusiló, mejor dicho, según el último video que está circulando desde ayer en yotube, canales de tv, correos.

Cuando Nietzche escribió La Gaya Ciencia, se refería al problema del eterno retorno cuando decía “… la eterna clepsidra de la existencia volteada una y otra vez y tú con ella, pequeño grano de polvo!…” Ese concepto (el eterno retorno) no tiene mucho que ver con la represión del Estado burgués que dirige Cristina Kirchner y sus gobernadores aliados como Insfrán, pero yo ya no puedo evitar pensar en una derivación de ese concepto hacia estas cuestiones (la represión a las comunidades originarias, el asesinato de los miembros de esas comunidades). Roca fue el que inauguró en estos sures la costumbre de los patrones de matar para deshacerse de todo aquél que molestara las aspiraciones de la burguesía local de constituírse en una nación burguesa hecha y derecha (bien, bien derecha). Con el tiempo los partidos pro patronales fueron asumiendo las tareas de la soberanía nacional y ahora son ellos (peronistas, radicales, menemitas, kirchneristas) los que se encargan de mantener a raya a los pueblos originarios, no sea cosa que se haga costumbre luchar por que el derecho a la tierra de los que viven y/o trabajan en ella esté por sobre el hecho de que hay unos pocos vivos que ni viven en ella ni la trabajan y sin embargo la poseen.

La ruta se humedece cada vez más bajo el cielo nublado de Formosa. El cuerpo sin vida de Roberto López yace sobre los pastos altos del monte y a su alrededor se agrupan los milicos para dejar ordenadas al lado de su cuerpo las armas que él nunca usó.  Minutos antes en el video se escuchan los gritos de las mujeres, se ve la desesperación de los hombres. La llegada de las ambulancias es tantantan formal, tan sinsentido cuando matar era la orden, matar e incendiar. Las casas de los Qom arden sobre esa ruta, bajo ese cielo. El eterno retorno (las comunidades originarias de hace 2 siglos, los luchadores populares de hace 4 años, siempre nuestros y siempre muertos) es un hecho. No hace falta filosofar mucho más para entenderlo.

Recuperar la Tierra es una necesidad urgente. Un derecho. Y un deber. De todos. Para todos.

julio 16, 2011

Cadenas invencibles

Y creen que ganaron. Con un gobierno tan Kómplice, cómo no sentirse así, claro. Amalia Lacroze ríe en su mansión (no importa dónde, alguna de las muchas que tiene en el mundo) y su risa está acompañada de los archivos sin abrir que sus Kómplices guardan celosamente de la vista del pueblo pobre, de los trabajadores, de las madres que siguen llorando a sus hijos secuestrados, torturados y asesinados. Sabés por qué no limpian el Río de La Plata? Porque está lleno de cadáveres de militantes de los 70, me decía uno de tantos, medio loco, medio perdido, medio ya sin alma porque los milicos se la habían llevado hace tiempo. Y creen que ganaron, porque los análisis esto y lo otro. La reacción en cadena de la polimerasa busca y busca, pero no puede encontrar los pares de bases nitrogenadas apareables porque no están todos, no están todos los códigos, esos todos se esfuman dentro de juzgados corruptos, se vapulean en despachos señoriales, en actos políticos de los partidos pro patronales, en bajadas de cuadritos para lavarse la cara, se pisotean, se ningunean, se vuelven a torturar y a asesinar. Esos códigos se esconden en los archivos, en las listas gigantes, escalofriantemente interminables que el Gobierno de Cristina Kirchner (y los que la precedieron) tiene y no quiere entregarnos.

Cae. La gravedad hace su trabajo sobre el cuerpo que se desliza desde el helicóptero de la Fuerza Aérea Argentina, la gravedad lo llama y el agua del Río lo recibe y le saca el último respiro. Sus tejidos colapsan, se inundan de líquido, de tierra, de oxígeno contaminado, su ADN se desnaturaliza, se abre, se destroza en pedazos imperceptibles, insignificantes. DESAPARECE del mundo su tangibilidad física.

Oscar. Mara. El amigo de mi viejo. Seguramente muchos Felipes. Y muchas Marcelas. Tantos, mierda, tantos! tantos cuerpos, tantos hombres, mujeres, tanta militancia exterminada, tanto horror, tanta basura junta en esos uniformes, en esos empresarios que les entregaron el plan genocida, en esos políticos cómplices necesarios, en esos intelectuales, profesionales, periodistas, que colaboraron, que callaron.

El agua le roza las heridas que la electricidad de la picana dejó para siempre en su piel antes bellísima, le desenrrieda el pelo apelmazado por días y días sin bañarse ni peinarse ni recibir caricias. Ya no siente la gravedad ni el suelo ni el agua ni el ruido de las aspas en el viento. Ya no está entre nosotros, ya no es, ya no vive.

Pero nosotros sí. Y entonces, gritamos:

30.000 compañeros detenidos-desaparecidos PRESENTES!

AHORA Y SIEMPRE!

Apertura YA de todos los archivos de la dictadura!

Juicio y castigo a todos los represores y sus cómplices!

Aparición con vida de Jorge Julio López!

NO olvidamos.

NO perdonamos.

NO nos reconciliamos.

julio 14, 2011

Confesión

“En el orden implicado, ni el espacio ni el tiempo son ya los factores dominantes para determinar las relaciones de dependencia o independencia de los diferentes elementos. Es posible que exista una relación básica diferente por completo entre los elementos, y que, por ella, nuestras nociones ordinarias del espacio y del tiempo, junto con la de partículas materiales existentes por separado, queden absorbidas en las formas derivadas de este oden más profundo. En efecto, estas nociones ordinarias aparecen en lo que se llama el orden explicado o desplegado, que es una forma especial y particular contenida dentro de la totalidad general de todos los órdenes implicados.”

Sé el turquesa y la sal del mar y los aleteos de las calandrias en las escaleras del Pabellón II y el fluir del viento debajo y arriba de las hojas secas en la Avenida Boedo. Sé la luz de las lunas, el olfateo suave de Pantuflas en el aire, la lengüita húmeda y graciosa de Panchita, sé las durezas en las manos de los laburantes, sus ojos cansados y a veces tristes, sé la derrota en sus hombros, que los aplasta y les encorva la columna que encierra al SNC que las horas de trabajo impagas no dejan florecer con toda su potencialidad. Sé los zigzagueos del sol durante el día, su ocultarse tras las nubes frías y agüosas de allá lejos, sobre el cielo (aunque no exista). Sé el morderse el labio de las mujeres que trabajan igual que los hombres y les pagan menos, sé la furia del Arte y la Ciencia que no pueden ser libremente y se enojan y se encierran en galerías y en laboratorios grises y solitarios. Sé la vida de las hormigas caminando en el patio de casa, su andar ligero y las vibraciones de sus antenas agitadas por los olores y las temperaturas variables que tan increíblemente interpretan. Sé las miradas y los gestos de los que por su biología no se espera que disfruten como disfrutan, que amen como aman. Se me espacia la respiración y la piel se expande, como si quisiera romperse y liberar lo que (sea que) hay adentro. Me pasa con esas cosas. Porque las siento, las sé, las entiendo. No sé los números, los ejes de coordenadas, las ecuaciones interminables, no sé la lógica si p entonces q, no sé lo estático, lo inamovible, lo evidente a los demás. Los memorizo, para mantener un mínimo de “coherencia” con el mundo. Me aprendo de memoria la lógica interna de las leyes de la termodinámica,  la cantidad de ATPs que se producen en la Respiración celular, la Tabla Periódica, las unidades de medida de la aceleración y el momento angular. Los memorizo de una manera genial, al punto que parece hasta que los entiendo. Pero no sé qué son. No los alcanzo.

David Bohm (Físico teórico estadounidense que daba clases en Londres) empieza su libro (La Totalidad y el Orden Implicado, 1980) con la cita de arriba, entre otras líneas. Para mi peculiar (y terrible para este momento histórico) percibir cotidiano, para mi sentir (que es incapaz de entender las ubicaciones espaciales y las letras y las fórmulas químicas y tanto más) es un alivio, una liberación, una sensación de que, quizá, mi pensar (sea lo que sea eso) y mi sentir, no estén al fin tan separados, no sean, tal vez, tan ajenos, tan infinitayangustianteybellísimamente, alejados de lo real.

*Esto pude escribirlo porque alguien escribió sobre un sentir y pensar parecido y porque, habiéndome comprado un libro que en realidad no quería, cuando volví a cambiarlo ví a Bohm y no dudé. Unir las dos cosas, después, no fue dificil.

julio 13, 2011

Tomar la Ciudad

Sí, hubo elecciones en Capital y yo hablo de Avatar y de Brasil y de Ríos y de minerales que no existen en este mundo.

Será que me colapso y me abrumo. Será que no puedo soportar tanto palabrerío y tanta estadística y tanta revoltosidad acelerada, confusa, entrelazada, infinitamente agobiante.

Qué dificil, che, esto de “hacer política”. Una se mete en discusiones interminables, a veces, asfixiantes.

A veces (Siempre en realidad. Todo el tiempo) tengo que volver a lo otro, a lo que no se ve ni se lee salvo en alguna que otra prensa zurda, en algún que otro artículo al pasar en revistas de la izquierda (que llaman a votar al FIT, claro).

“…Seguro que te reirías, Darío, si te hablara así en voz alta…Dirías, abriendo tus gruesas manos peludas, fraternales y sólidas: ‘Yo me siento capaz de tomarlo todo, Todo’. Así nos sentimos inmortales hasta el momento en que ya no sentimos nada. Y la vida sigue cuando nuestra gotita ha regresado al océano. Mi confianza se une en esto con la tuya. El mañana es grande. No habremos madurado en vano esta conquista. Esta ciudad será tomada, si no por nuestras manos, por lo menos por unas manos parecidas a las nuestras, pero más fuertes. Más fuertes acaso por haberse endurecido gracias a nuestra misma debilidad. Si somos vencidos, otros hombres, infinitamente diferentes de nosotros, infinitamente semejantes a nosotros, bajarán por esta rambla, en una tarde semejante, dentro de diez años, dentro de veinte años, no tiene verdaderamente ninguna importancia, meditando la misma conquista: pensarán tal vez en nuestra sangre. Creo verlos ya y pienso que su sangre correrá también. Pero tomarán la ciudad”. (Una razón para vivir: vencer. Victor Serge).

Y no habrá Macris ni Gendarmes K de la zona sur que puedan hacer nada para evitarlo.

Menos del 1% es poco, sí. Pero qué importa? Si nuestra estrategia es más que eso, si nuestra estrategia está hecha para vencer.